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Cuando la mujer entra en el periodo de la menopausia es frecuente detectar en ese momento sobrepeso, u obesidad. Actualmente, vivimos una época de alta prevalencia de obesidad y sobrepeso, por intoxicación crónica con calorías, acumuladas en el cuerpo como triglicéridos, en las células grasas, o adipocitos. El almacenamiento de energía en el tejido adiposo se presenta cuando los ingresos superan las demandas energéticas.
El gasto calórico de energía viene dado por la tasa metabólica basal, que es energía utilizada durante el latido cardíaco y otros procesos esenciales para la vida, como son la digestión, circulación sanguínea, etc. Amén, de la energía, que empleamos en las actividades restantes de la vida diaria.
Las variables que influyen sobre la distribución de la grasa corporal son: la herencia, la edad, sumados a factores biológicos y psicosociales. Como bien sabemos, en la menopausia, hay cambios hormonales importantes reflejados en nuestro metabolismo, los cuales sumados a las variaciones en el estilo de vida, más sedentario, y con una conducta alimenticia rica en grasa y azúcares refinados, responsables del sobrepeso y la obesidad. El rol del factor hereditario en la obesidad sumado al factor psicosocial demuestra que un persona cuyo padre, o madre, es obeso tiene 40% de riesgo de serio. |
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Concientizar a la comunidad sobre los beneficios de la prevención, significa informarlos sobre las implicaciones serias que sobre la salud tienen la obesidad y el sobrepeso, con el consiguiente riesgo de sufrir diabetes tipo 2, ateroesclerosis y enfermedades coronarias, cáncer de mama, enfermedad colorectal, alteraciones pulmonares, tales como hiperventilación crónica y apnea del sueño. |
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Concientizar a la comunidad sobre los beneficios de la prevención, significa informarlos sobre las implicaciones serias que sobre la salud tienen la obesidad y el sobrepeso, con el consiguiente riesgo de sufrir diabetes tipo 2, ateroesclerosis y enfermedades coronarias, cáncer de mama, enfermedad colorectal, alteraciones pulmonares, tales como hiperventilación crónica y apnea del sueño. |
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Hay patrones de distribución de la grasa, lo que llamamos obesidad androide (aspectos de manzana) y obesidad ginecoide (aspecto de pera). En la obesidad androide, o aspecto de manzana, la grasa se acumula en el abdomen, alrededor de las vísceras y los epiplones. Se relaciona con mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y cáncer de mama. En la obesidad ginecoide, con aspecto de pera, la grasa del tejido subcutáneo se acumula mayormente, en caderas y muslos, con mayor riesgo a presentar enfermedades articulares y osteoartrosis.
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Al llegar la menopausia es usual ver la relación de la aparición del síndrome metabólico, caracterizado por el índice de masa corporal superior a 25 y una relación de cintura-cadera de 0,86. Podemos observar alteraciones de los lípidos en la sangre con un aumento de los triglicéridos y una disminución del colesterol bueno (HDL), o a hipertensión arterial y/o resistencia a la Insulina.
La insulina es la hormona secretada por el páncreas, que permite la entrada de la glucosa a las células del músculo y del hígado, con un mecanismo similar al de una llave con su cerradura. Si la insulina no puede abrir la cerradura para que la glucosa pueda entrar a las células, se produce un hiperinsulinismo compensatorio, o resistencia a la insulina. Es vital descartar en pacientes de riesgo esta enfermedad por personal calificado, a través de perfiles especiales de sangre, tales como la glicemia e insulina en ayunas y postprandial.
El reconocimiento y evaluación de la resistencia a la insulina tiene relevancia clínica, ya que permite identificar, e intervenir pacientes con alto riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 y/o enfermedades cardiovasculares. Las personas con alto riesgo de resistencia a la insulina son:
- Herencia de diabetes mellitus, o diabetes tipo 2, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares.
- Antecedentes personales de diabetes gestacional, o haber tenido bebés con peso mayor de 4 kilos.
- Obesidad abdomino-visceral.
- Acantosis nigricans (hiperpigmentación en los pliegues del cuello, axila, e ingle).
- Hipertensión arterial, alteraciones de los triglicéridos y colesterol HDL, antecedente de Síndrome de Ovario Poliquístico.
Por todo lo antes mencionado, la forma como conviene enfocar al tratamiento actual del sobrepeso debe cambiarse drásticamente. Antes sólo se enfatizaba el manejo del peso, ahora insistimos en los cambios del estilo de vida, en los hábitos alimenticios, e incluir el ejercicio físico diario para lograr una vida saludable.
Debemos comprender la relación presente entre las calorías consumidas y las gastadas, pues dependiendo de este balance estará determinada la cantidad de grasa corporal, de forma que se produzca un balance energético negativo a diario. La motivación de quienes quieren disminuir de peso es cambiar su estilo de vida. Al implementar un plan consistente de dieta balanceada razonable, conjuntamente con incremento de la actividad física diaria, con ayuda especializada de psicoterapia y farmacoterapia cuando se dificulta la pérdida de peso, a pesar de seguir las indicaciones usuales. Lo importante es mantener a largo plazo los logros obtenidos, lo cual evita el riesgo a enfermedades ya mencionadas. Obviamente, lograr esos objetivos será un aporte más al bienestar integral.
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